








PERSONA LOCALIZADA




Bolivia abrió desde ayer el tránsito de personas y el flujo comercial en cinco municipios de su frontera con Brasil, tras más de cinco meses de restricciones por la pandemia de la COVID-19.
La decisión se enmarca en la nueva fase de "posconfinamiento" que inició el país ayer, tras cinco meses de cuarentena, pero sin bajar la guardia para evitar un rebrote de la enfermedad.
Una resolución de varios ministerios "permite el ingreso y transitabilidad de bolivianos y extranjeros", además de la "actividad comercial" en las poblaciones fronterizas de Cobija, Guayaramerín, San Matías, Puerto Quijarro y Puerto Suárez, anuncia un comunicado de la Cancillería boliviana.
La nota del Ministerio de Exteriores señala que otros municipios fronterizos "serán agregados a esta lista una vez que los Estados o municipios aledaños garanticen el tratamiento recíproco a los ciudadanos bolivianos", mediante una coordinación previa con la Cancillería del país.
Un decreto de la presidenta interina del país, Jeanine Áñez, establece que Bolivia deja atrás la cuarentena decretada el pasado 22 de marzo e ingresa a un periodo de "posconfinamiento" a partir de este 1 de septiembre.
Esa norma autoriza de manera excepcional el tránsito comercial y de personas entre los municipios bolivianos fronterizos y sus vecinos de otros países, a pesar de que todavía rige el cierre de fronteras terrestres, fluviales y lacustres.
En caso de que alguna persona quiera ingresar a Bolivia, deberá cumplir con algunos requisitos como la presentación de una prueba PCR negativa al nuevo coronavirus de no más de siete días de emisión.
Desde ayer también se han habilitado nuevamente los vuelos comerciales internacionales regulares, limitados hasta ahora a unos pocos para repatriación de nacionales y residentes.
Esta medida se aplica con países que abrieron sus fronteras como Brasil, Chile, México, Ecuador, España, Estados Unidos y Venezuela.
En el decreto también se establece que los ciudadanos pueden salir hasta las ocho de la noche hora local de lunes a viernes, no solo hasta las cinco de la tarde como antes, lo que ha dado pie a una instrucción del Ministerio de Trabajo para que se recupere la jornada laboral de ocho horas.
El propósito de vuelta a la normalidad choca de momento con reticencias de ciudades como La Paz, que mantiene limitaciones para salir de casa.