Después del enfrentamiento con la policía, la tensión continúa el en asentamiento San Calixto

Hubo balas de goma, corridas, piedrazos, gritos y personas heridas. Los asentados siguen esperando que alguien del Gobierno se acerque para darles una solución. Corridas, tensión y balas de goma en el asentamiento San Calixto
Hace 5 años SALTA

Javier contó que está en el asentamiento junto a su señora desde hace 100 días. La pareja se tuvo que separar de sus hijos quienes se encuentran en la casa de su madre. Expresó que la policía no les dejan pasar materiales ni leña, solo alimentos. “En mi caso mi señora se va a cocinar a lo de mi mamá y viene para acá. Nosotros estamos luchando por un terreno, una vivienda”, agregó.

Como a todas las personas que están en el asentamiento, la pandemia les preocupa y mucho. Según afirman los vecinos, el 100% de la gente que está en el asentamiento es vendedor ambulante y trabaja en la calle. Sin embargo la pandemia les quitó la posibilidad de generar recursos para su subsistencia.

“Ya sabemos que el que trabaja en la calle es pan para hoy y hambre para mañana. La pandemia nos mató. Yo te digo algo, si no nos mata el hambre nos va a terminar matando este virus por las condiciones de salubridad que tenemos acá”, expresó Antonio que también está asentado desde hace 100 días.

“Nosotros nos resguardamos todos los días. Para la gente que sale, nosotros tenemos el alcohol en gel en las vallas y les exigimos a los compañeros que salgan se pongan el barbijo, tratamos de explicarle todo este tema de la pandemia. La cuarentena nos arrastró acá, el virus nos dejó en la calle. No se puede trabajar, no tenemos para el alquiler. El mismo gobierno nos impide trabajar en la calle, a nosotros nos afectó más la pandemia y el gobierno”, afirmó el joven.

María también está en situación de calle. Después de haber alquilado en distintos barrios periféricos de la ciudad, la amenaza del coronavirus y la cuarentena la expulsó. Ahora tiene que subsistir como puede.

“Yo estuve alquilando durante mucho tiempo. Primero estuve en barrio Ceferino, después en Autónomo y en 2 de Abril. Ahora estoy viviendo en la casa de mi suegra pero no tengo un techo estoy afuera, en la galería”, explicó a El Tribuno.

María también está en situación de calle. Después de haber alquilado en distintos barrios periféricos de la ciudad, la amenaza del coronavirus y la cuarentena la expulsó. Ahora tiene que subsistir como puede.

“Yo estuve alquilando durante mucho tiempo. Primero estuve en barrio Ceferino, después en Autónomo y en 2 de Abril. Ahora estoy viviendo en la casa de mi suegra pero no tengo un techo estoy afuera, en la galería”, explicó a El Tribuno.

“Yo estuve alquilando durante mucho tiempo. Primero estuve en barrio Ceferino, después en Autónomo y en 2 de Abril. Ahora estoy viviendo en la casa de mi suegra pero no tengo un techo estoy afuera, en la galería”, explicó a El Tribuno.

“Tenemos muchos compañeros heridos, tanto niños como ancianos. Lo único que nosotros queremos es una solución. Ahora por culpa de que nosotros nos asentamos, en Facebook andan diciendo que todos nosotros somos unos vagos y no es así. Acá somos todos laburantes. Acá salimos a las seis de la mañana, a las ocho de la mañana a laburar y directamente no volvemos a nuestras casas, porque en realidad no la tenemos. Esta es nuestra casa”, expresó Javier.

Los asentados comentaron a este medio que encontraron en el piso más de 1000 cartuchos de escopeta que disparó la policía. "Todos esto han reventado anoche", mostrando una bola llena de casquillos de escopeta. Es más, aseguraron que encontraron municiones con perdigones y no municiones de goma.

"Estamos esperando que se acerque alguien con una solución o que quiere que nos matemos entre nosotros, porque sabemos que la policía tampoco tiene la culpa. Encontramos municiones reglamentarias, hay cartuchos de escopeta. Tenemos un compañero que casi perdió el ojo y así hay varias personas que están en esas condiciones. Acá vamos a resistir y vamos a hacer el aguante porque nosotros necesitamos un terreno", expresaron.

Javier contó que está en el asentamiento junto a su señora desde hace 100 días. La pareja se tuvo que separar de sus hijos quienes se encuentran en la casa de su madre. Expresó que la policía no les dejan pasar materiales ni leña, solo alimentos. “En mi caso mi señora se va a cocinar a lo de mi mamá y viene para acá. Nosotros estamos luchando por un terreno, una vivienda”, agregó.

Como a todas las personas que están en el asentamiento, la pandemia les preocupa y mucho. Según afirman los vecinos, el 100% de la gente que está en el asentamiento es vendedor ambulante y trabaja en la calle. Sin embargo la pandemia les quitó la posibilidad de generar recursos para su subsistencia.

“Ya sabemos que el que trabaja en la calle es pan para hoy y hambre para mañana. La pandemia nos mató. Yo te digo algo, si no nos mata el hambre nos va a terminar matando este virus por las condiciones de salubridad que tenemos acá”, expresó Antonio que también está asentado desde hace 100 días.

“Nosotros nos resguardamos todos los días. Para la gente que sale, nosotros tenemos el alcohol en gel en las vallas y les exigimos a los compañeros que salgan se pongan el barbijo, tratamos de explicarle todo este tema de la pandemia. La cuarentena nos arrastró acá, el virus nos dejó en la calle. No se puede trabajar, no tenemos para el alquiler. El mismo gobierno nos impide trabajar en la calle, a nosotros nos afectó más la pandemia y el gobierno”, afirmó el joven.

María también está en situación de calle. Después de haber alquilado en distintos barrios periféricos de la ciudad, la amenaza del coronavirus y la cuarentena la expulsó. Ahora tiene que subsistir como puede.

“Yo estuve alquilando durante mucho tiempo. Primero estuve en barrio Ceferino, después en Autónomo y en 2 de Abril. Ahora estoy viviendo en la casa de mi suegra pero no tengo un techo estoy afuera, en la galería”, explicó a El Tribuno.



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