
APOLINARIO SARAVIA
A pocas horas de que se inicie el cónclave que elegirá al nuevo Papa, una de las incógnitas que más atención genera en Roma no es solo la identidad del sucesor de Francisco, sino también el nombre que adoptará al asumir el cargo. Esta antiquísima tradición no es un simple formalismo: suele ser la primera declaración de intenciones del nuevo pontífice, cargada de simbolismo e historia. La Iglesia Católica considera el nombre del Papa como una suerte de "partida de nacimiento" de cada pontífice.