
APOLINARIO SARAVIA
Diez días consecutivos de lluvias de diferente intensidad han comenzado a generar preocupación en Tartagal, una ciudad ubicada prácticamente al pie de las serranías que llevan su nombre. La persistente caída de agua, que se extiende durante todo el día y la noche, revive en la memoria colectiva un episodio trágico: el alud del 9 de febrero de 2009. Aquel desastre, causado por lluvias ininterrumpidas durante más de diez días, provocó el desmoronamiento de los cerros, destruyó cientos de viviendas y se cobró la vida de dos mujeres que vivían a pocos metros del cauce del río Tartagal, que divide en dos a la ciudad.