
APOLINARIO SARAVIA
Dicen que una imagen vale más que mil palabras.La escena era dantesca, dos cascos desparramados sobre el asfalto, una moto con toda su parte delantera destruída, a sus costados, a unos veinte metros una zapatilla yacía al lado del cordón cuneta, y los restos de la moto esparcidas por la avenida Zacarías Yanci al 600.A simple vista parecía que nadie podía haber salido vivo después de semejante impacto. La camioneta estaba inerte. Solo tenía una parte muy pequeña de su carrocería hundida, justamente donde la chocó la moto.