
APOLINARIO SARAVIA
Francisca Aquino se levanta a diario a las 5 de la madrugada para instalarse con su carrito de golosinas y ofrecerlas afuera de la escuelita “Nuestra Señora de Atocha”, para así sostener a su familia. Pero su vida no fue nada fácil, es oriunda de la ciudad de Pichanal, Orán, y cada vez que tiene que contar los motivos por los que salió de su lugar natal, sus ojos se llenan de lágrimas, al recordar que escapó junto a sus tres hijos pequeños, de los golpes que le propinaba su esposo en estado de ebriedad.