
APOLINARIO SARAVIA
Una Justicia miope y lenta no asegura verdad ni castigo ejemplar. De esto puede dar fe hoy César Daniel Guizada Bótrico, con una sentencia en la mano que lo acaba de declarar inocente, tras un calvario de 18 años, que dañó su imagen personal, su vida laboral y su salud. Su pesadilla empezó el 7 de septiembre de 2006, cuando de regreso a su casa, en el barrio Intersindical, se encontró con gendarmes y policías federales allanando el domicilio a instancias del fiscal federal Guillermo Marijuán.