








PERSONA LOCALIZADA




El salteño sigue haciendo filas para pagar boletas o para cobrar las jubilaciones y pensiones. A pesar de toda la disponibilidad que existe en materia de pagos virtuales, son muchos los y las que se llegan hasta las oficinas del centro para realizar los desembolsos de dinero en efectivo para el pago de impuestos, servicios y tarjetas de crédito. La gente hasta se amontona en las ventanillas de Saeta para comprar nuevo crédito.
Muchas son las firmas que van dejando de emitir las boletas papel por el costo en dinero y tiempo que significa para todos la emisión y el reparto. Sin embargo, muchos son los que tienen, por ejemplo, el NIS (Número de Identificación de Suministro) de Edesa, o número de cliente de Gasnor y con eso se llegan a los locales de pago con el dinero en mano. Son eso billetes que antes los cobraron por ventanillas de bancos o por cajeros automáticos. En los barrios es el mismo panorama del centro, el único centro de cobro está a pleno todos los días.
"Yo voy al banco personalmente a cobrar mi pensión y mi jubilación. Luego me voy a almorzar algo en algún lugar del centro y esa para mí es la salida preferida que tengo todos los meses", dijo Rafaela, jubilada salteña que cobra todos los meses por ventanilla, pero que sufre luego tener que salir a pagar. Ni en el supermercado paga con débito.
Al menos un mes dejó de ir por la cuarentena de la pandemia por coronavirus. Luego no se pudo aguantar el encierro y fue a reclamar que le paguen como ella quería. Hoy sigue yendo al centro a cobrar y a disfrutar un menú con algún nieto o nieta que la acompañe. Es la historia de muchos y no parece tener solución en el corto plazo.
Lo mismo con la gente que ya se acostumbró a pagar la boleta papel porque sigue el registro y archivo ordenado de todos los comprobantes. Salir de esa lógica implicaría la zozobra del equilibrio que hasta ahora mantienen. "Yo ando alterado porque ahora muchas boletas no vienen, mes a mes, como antes. Los resúmenes de la tarjeta ya no llegan y eso me pone muy mal. Yo voy mes a mes a los locales y exijo la boleta", dijo Moisés, un vecino en la puerta de un local de calle Alvarado, entre Buenos Aires y Alberdi, el cual siempre está con una cola de al menos una cuadra.
Las políticas de las empresas para estimular el pago virtual y luego la pandemia nada pudieron hacer para que la gente deje de armar las filas para realizar las operaciones. Hay estudios sobre la obsesión de los argentinos (que no escapan los salteños) por las filas, los números y las largas esperas.
En realidad, desde marzo de 2018, el gobierno de Mauricio Macri emitió un decreto que avala que boletas y resúmenes empiecen a llegar solo por mail, sin un consentimiento previo. Para seguir en papel, hay que pedirlo y hasta ahora los usuarios siguen cuestionándolo.
La pandemia
También se debe decir que la pandemia de COVID-19 ha estimulado la inclusión financiera, lo que generó un gran aumento en la adopción de pagos digitales en el contexto de una expansión a nivel mundial de los servicios financieros formales. Los bancos y las empresas de servicios comparten esa meta: dejar de enviar, cuanto antes, cartas de papel a la mayor cantidad de usuarios posible. También origina que haya menos puestos de trabajo en las oficinas de cobranza de facturas de servicios públicos y privados e impuestos.
Es por eso que algunas empresas salteñas decidieron mantener la diversidad de formas de pago. "En la actualidad, solo el 15% de los usuarios de Edesa realizan sus pagos mensuales en las oficinas de la empresa, el 85% restante prefiere utilizar el botón de pago de la oficina virtual de Edesa (www.edesa.com.ar) o agentes externos como la adhesión a débito automático o el uso de Rapipago o PagoFacil que permiten el pago de facturas vencidas. Nuestro objetivo es proporcionar la mayor cantidad de opciones que se adapte a todas las necesidades", dijeron desde las oficina de prensa de la firma.
Riesgos
"Definitivamente, el uso del dinero en efectivo está bajando en Argentina y crecen exponencialmente los distintos medios de pago electrónico, especialmente las transferencias inmediatas y los pagos QR, con especial participación de las billeteras digitales (Bancarias y de Fintech)", afirma a iProUP Jorge Larravide, especialista en tecnología y medios de pago.
Indicó que "hoy, 1 de cada 4 pagos con transferencia se realiza con QR" y que "las operaciones con tarjeta de crédito se mantienen estables (mismos niveles en 4 años)". Y añadió: "En igual período, las operaciones con tarjetas de débito crecieron a un ritmo de 125% y las realizadas por pagos con transferencias (QR, envío de dinero, etc.) un 1.500% (12 veces más que débito), llegando casi al mismo volumen que las operaciones con débito", detalló Larravide.
El QR le gana a las tarjetas de crédito
Aunque sorprenda, en Argentina ya se realizan más pagos con QR o con transferencias mediante billeteras virtuales que con tarjetas de crédito.
Y esto se debe a varios factores. Por un lado, la practicidad y seguridad. Por el otro, a las agresivas promociones ofrecidas por bancos y fintech.
Por otro lado, las tarjetas de crédito sufren los avatares de la economía local, con saldos cada vez más insuficientes y usuarios con menos crédito disponible por la pérdida del poder adquisitivo.
Según indica el Banco Central, los pagos con transferencia (PCT) totalizaron 165 millones en noviembre (últimos datos). En tanto, los efectuados con tarjeta de crédito, 103 millones.
De hecho, si se analizan los datos del BCRA, se observa que los pagos con transferencias superaron a los efectuados con tarjetas de crédito en número de transacciones.