Pacientes con chicos pasaron la noche afuera del hospital para conseguir un turno

Algunos tuvieron una espera de 13 horas para ser atendidos por el neurólogo, soportando el frío y la lluvia. Otros aguardaron pero no consiguieron número
Hace 4 años SALTA

Hombres y mujeres, incluso algunos con niños, pasaron la noche en la puerta del sector que da hacia la guardia vieja del hospital Del Carmen para conseguir un turno para un neurólogo. Algunos se instalaron con reposeras y colchas a las 18 de ayer. “Desde las seis de la tarde estoy acá con mi bebé de tres años que tiene autismo. Le pregunté a un personal del hospital si podía pasar adentro para que el chiquito no pase frío y nos dijeron que la fila tenía que ser afuera porque hay que respetar las medidas”, dijo una mujer que pasó la noche en ese lugar con su pequeño.

“Necesito un turno para que atienda a mi hijo, lo revise y me haga el certificado de discapacidad. Estamos pasando la noche en este lugar, porque el neurólogo atiende una sola vez al mes y se dan 14 números. Yo hace tres meses que vengo intentando sacar un turno”, dijo la vecina.

El Tribuno llegó hasta el nosocomio a la medianoche debido al llamado de los vecinos y comprobó que había niños y hasta personas en el piso. Otros llevaron sus reposeras con colchas para poder soportar el frío. Esto ocurre desde hace tiempo en el hospital Del Carmen y en centros de salud, como el de barrio El Crestón, donde además se generaron inconvenientes y una polémica por la intervención de gestores que cobran para hacer la espera y sacan turnos para otras personas.

“Somos seres humanos, nos están tratando como si fuéramos animales. Esto no es justo hay personas mayores que salieron de trabajar y vinieron acá a hacer esta larga espera, pasarán la noche para conseguir un número y luego volverán a trabajar”, dijo la mujer.

“Desde hace cuatro meses que intento sacar un turno”

“Desde las 18.15 estoy acá y este es el cuarto mes que intento sacar un turno. Voy a pasar la noche afuera y de ahí me voy a trabajar. Solo dan 14 números y yo necesito para mi hijo de 4 años que tiene autismo”, dijo un vecino que estaba tirado en el piso y no tenía reposera ni abrigo. Soportó el frío y la lluvia durante toda la noche. “El problema es que trabajo y salgo tarde, siempre venía a las 19.30 o a las 20 y ya la cantidad de personas estaba cubierta porque son pocos los números”, destacó.

El hospital de Metán viene recibiendo duros cuestionamientos por este padecimiento al que se somete a la gente humilde. Esto ocurre en la era de la tecnología y de las comunicaciones y es realmente inaceptable.


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