Una histórica librería está al borde de desaparecer

El negocio se especializa en textos escolares y quedaría reducido a la venta virtual.
Hace 4 años SALTA

Fundada en 1944 y ubicada en pleno centro salteño, la histórica librería San Francisco corre el riego de cerrar sus puertas. Luego de 77 años de atención al público, el negocio quedaría reducido exclusivamente a la venta virtual. Es el único comercio de Salta especializado en textos escolares de inglés y castellano.

Patricia Di Luciano, dueña y fundadora del local, comentó que la decisión se debe, en parte, a que las editoriales en castellano ahora venden directamente a los colegios y se saltean a las librerías.

Por otro lado, con la pandemia creció el uso de herramientas digitales y las clases virtuales, con lo que el libro de papel perdió terreno. A eso se suman imprentas que reimprimen textos escolares o de literatura a bajos costos, lo que ha llevado a la crisis a la gran mayoría de las librerías.

"No se mantiene un local con ventas de eBook, con compras virtuales y con lo que baja la gente en PDF. Así que, en realidad, ahora estoy sobreviviendo hasta que pueda alquilar el local y dedicarme a la venta online", comentó.

Conocedora del movimiento comercial, es consciente de que la venta virtual o por WhatsApp es cómoda para los que no quieren salir y para los que trabajan en horario comercial y, por lo tanto, llegó para quedarse.

El local sobrevivió hasta ahora gracias a manuales de primaria, específicamente los de los primeros ciclos, o libros de inglés con páginas a color y actividades para completar. "Los demás se bajan de internet, de forma oficial o pirata", dijo Patricia Di Luciano.

Con desilusión, la vendedora mencionó que, independientemente de los precios, "la gente no tiene la cultura de respetar al autor" y por eso saca fotocopias o recurre a ediciones paralelas.

También agradeció a los docentes que siguen apoyando la venta de libros, ya que ellos son los que siguen generando demanda de ejemplares.

La mujer aceptó, por otra parte, que la economía del país es un factor por el que muchas familias no pueden comprar los textos originales para varios niños, ya que algunos cuestan $3.000 o más.

Transformación

"Santillana puso una nueva unidad de negocios, que se llama Santillana Compartir, donde al estudiante le dan el libro de papel y al colegio la plataforma virtual con el cañón (proyector) para cada aula. Este negociado se hizo con todos los colegios religiosos para que se adhieran al programa y así entró", describió. Según dijo, estas "aulas virtuales" llegaron a la ciudad de Salta aproximadamente en 2014.

A pesar de que aún no es un hecho el cierre de esta histórica y querida librería, el saber que de a poco se pierde parte de la cultura que formó parte de la ciudad genera melancolía, sobre todo entre aquellos que vivieron la experiencia de hacer filas para comprar libros escolares y de literatura, sentir ansiedad por la llegada de títulos nuevos, recorrer con la mirada las mesas o estanterías y hojear los ejemplares antes de tomar la decisión de llevarlos o no.

En el rubro, la esperanza está en los que todavía no cambiarían el papel por una pantalla y los que disfrutan estar rodeados de libros.

"(A los colegios) Los llevaron a Buenos Aires. Les pagaron el boleto de avión, los recibían con un desayuno, les daban charlas, comidas, paseos y los devolvían con un moño para que compren Santillana Compartir; entonces, ¿qué querés? Las fotocopias y Santillana, que me hace la misma competencia... Vivo el día a día como sea. No quiero cerrar el local porque no sé si podría alquilarlo. Nadie pagaría por un local para no vender, pero tampoco puedo profetizar sobre el futuro de la librería", concluyó Patricia con angustia por el porvenir de su negocio.

Hoy la mujer está jubilada y el local, ubicado en Caseros 362, sigue siendo una fuente de ingresos diarios que necesita. Por otro lado, representa el trabajo al que le dedicó una gran parte de su vida.

Las ventas, en caída libre y los precios sin techo   

En las librerías del centro los encargados y vendedores coinciden en que las ventas vienen en caída libre. El mayor movimiento se da durante los fines de semana largos, por la llegada de turistas, y en efemérides o días de fiesta. La última fecha que trajo un poco de alivio fue el Día de la Niñez, el 15 de agosto.

Con la situación económica actual, los libros suben unos $100 cada uno o dos meses. Los precios alejan cada vez más la posibilidad de que las ventas repunten. A eso se suma la facilidad con la que se puede comprar textos por internet.

En Argentina ya hay librerías de exclusiva venta online, como Librenta. La compra de títulos extranjeros se da con las mismas facilidades gracias a páginas como Book Depository.

Mantener un local físico no es barato y tener un "local" online es sencillo y económico. La duda de los comerciantes es si están ante el fin del libro de papel o solo en un momento de transformación. Por ahora, apuestan a los que todavía no se acostumbran a leer en pantallas y mantienen viva la mística de dar vuelta las páginas.


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