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Boca y River consiguieron ya su principal objetivo en común en el primer semestre de 2021: clasificar a los octavos de final de la Copa Libertadores, que se reanudará recién el próximo 14 de julio, tras el parate que demandará las disputas de la doble fecha de eliminatorias, y posteriormente la Copa América, que se desarrollará en nuestro país.
El prolongado intervalo que se producirá hasta la reanudación de las competencias de clubes permite que sean los dirigentes de ambos clubes los que tomen la posta y comiencen a “jugar” para rearmar sus planteles para retornar con fuerza en el segundo semestre del año, siendo la Libertadores el objetivo en común que se trazan ambos gigantes del país y del continente.
Si bien Boca no se tomó aún vacaciones (deberá jugar el próximo lunes en San Juan la semifinal de la Copa de la Liga Profesional ante Racing), la secretaría técnica comandada por su vicepresidente Juan Román Riquelme ya comenzó a moverse en el armado de un Boca más competitivo para pelear por la séptima corona continental. Diferente es la situación de River, que se especula que no incorporaría nombres nuevos en el mercado de pases y, por el contrario, son más las posibles fugas que podrían producirse que las altas.
Boca, por la séptima
Hoy no terminan de convencer al DT Miguel Russo Julio Buffarini y Leonardo Jara (a ambos se les vence el contrato el 30 de junio) y ambos serían los primeros en marcharse, detrás de Mauro Zárate que ya se despidió de sus compañeros.
A ellos se les sumaría Nicolás Capaldo, por quien Boca aceptaría una oferta millonaria del Salzburgo de Austria.
Y en cuanto a la lista de nombres que llegarían como refuerzos, interesa el peruano Luis Advíncula, por quien se incrementarán las chances si el Rayo Vallecano no consigue el ascenso a primera en España, y se mantienen en carpeta los nombres de dos ecuatorianos que sonaron hace rato: Byron Castillo (Barcelona de Guayaquil) y Pedro Pablo Perlaza, en conflicto en Liga de Quito.
Está prácticamente cerrada la llegada de Esteban Rolón, por quien Boca desembolsará 500 mil dólares por su pase; quien arribará para añadirle experiencia a un mediocampo plagado de jóvenes.
En materia de delanteros, están muy avanzadas las gestiones por el atacante Nicolás Orsini, de Lanús, que exigiría 2 millones de dólares por el 50 por ciento del pase, más el préstamo de Agustín Obando y Gonzalo Maroni.
Caída la chance de Edinson Cavani, Boca también sueña con repatriar a Darío Benedetto: es que al Olympique de Marsella, su actual club, le interesa Cristian Pavón, y allí podría haber un trueque con el club francés.