Escapó de la violencia de género que sufría en Pichanal y hoy lucha para salir adelante

Francisca Aquino junto a sus hijos huyeron de los golpes de su esposo y gracias a un comedor de Atocha III, subsistió, aprendió a leer y a escribir y hoy se gana el “pan” por sus propios medios con su carrito de golosinas, que ofrece afuera de una escuela de la zona.
Hace 1 año SALTA

Francisca Aquino se levanta a diario a las 5 de la madrugada para instalarse con su carrito de golosinas y ofrecerlas afuera de la escuelita “Nuestra Señora de Atocha”, para así sostener a su familia. Pero su vida no fue nada fácil, es oriunda de la ciudad de Pichanal, Orán, y cada vez que tiene que contar los motivos por los que salió de su lugar natal, sus ojos se llenan de lágrimas, al recordar que escapó junto a sus tres hijos pequeños, de los golpes que le propinaba su esposo en estado de ebriedad.

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