Lo que comenzó como un comentario entre alumnos terminó escalando a una preocupación generalizada entre familias, docentes y autoridades. En laEscuela Patricio Sosa del barrio Castañares, un episodio ocurrido en el baño de varones derivó en versiones cruzadas, temores y reclamos pormayor control institucional y familiar.
Según relataron padres de estudiantes, el hecho tuvo como punto de partida la presencia de uncelular dentro del establecimiento, con el que un grupo de niños habría accedido acontenido para adultos. A partir de esa situación, comenzaron a circular versiones sobre un posibleabuso entre compañeros, aunque hasta el momentoninguna denuncia formal fue confirmadani por las familias ni por las autoridades.
“No hubo abuso, al menos eso ningún padre denunció”, aseguró una madre con hijos en la institución, quien aclaró que la principal preocupación radica en la exposición de los menores amaterial pornográfico. “Lo que sí sabemos es que un chico estaba mostrando esas cosas a otros compañeros en el baño de varones. Eso me lo contó mi hijo”, afirmó.
El episodio, que involucra a alumnos dequinto grado, encendió alarmas entre los padres, quienes advierten sobre un problema más amplio: lafalta de control en el uso de dispositivos móvilesdentro de la escuela y la posible aparición de situaciones debullying y conductas inapropiadas entre menores.
Otro padre expresó su malestar por la falta de información clara: “No hay una respuesta concreta de la escuela sobre lo que pasó. Se habla de muchas cosas, pero nadie explica con precisión. Queremos saber qué ocurrió y qué medidas se van a tomar”. Además, cuestionó la organización institucional: “La directora viene solo algunos días a la semana, y esto es una escuela pública que debe garantizar el cuidado de los chicos”. 
En paralelo, algunos tutores manifestaron su preocupación por posibles decisiones internas, como el traslado de estudiantes de turno, algo que -según indicaron- no fue consensuado con las familias. “No queremos que simplemente cambien a los chicos de turno como solución. Acá hay que abordar el problema de fondo”, señalaron.
Frente a la repercusión del caso, elMinisterio de Educación de la Provinciadispuso la intervención de una mediadora para abordar la situación. La licenciadaSusana Urdiñez, enviada al establecimiento, confirmó que se inició un proceso deevaluación integral.
“Estamos trabajando paraesclarecer en profundidad lo sucedido, con entrevistas a los alumnos, docentes y familias. Hay menores involucrados, por lo que debemos ser muy cuidadosos”, explicó. En ese sentido, indicó que los estudiantes implicados deberán someterse acontroles médicos, con el objetivo de descartar o confirmar cualquier tipo de situación de abuso.
Urdiñez también destacó que el foco está puesto enreconstruir los vínculos dentro del grupoy garantizar un entorno seguro: “Vamos a quedarnos durante toda la semana trabajando en la institución. Es importante llevar tranquilidad a los padres, pero también actuar con responsabilidad. Esto supuestamente sucedió el jueves”.
Mientras tanto, el clima entre las familias sigue siendo de inquietud. Muchos coinciden en que, más allá de lo que finalmente determine la investigación, el episodio dejó al descubierto una problemática que excede un hecho puntual: el acceso temprano de los niños acontenidos inapropiados, la falta de controles y la necesidad de un trabajo conjunto entreescuela y familias.
“Acá se trata de cuidar a los chicos”, resumió una madre, que incluso advirtió que evalúa retirar a sus hijos del establecimiento si no hay medidas concretas. “Tengo cuatro hijos en la escuela y necesito garantías. Esto no puede volver a pasar”.
Por ahora, lo único confirmado es que los alumnos de quinto grado involucrados regresarán a clases el lunes próximos, una vez completadas las evaluaciones correspondientes. Hasta entonces, la investigación continúa abierta y las respuestas que reclaman las familias siguen en construcción.