En su paso por Cara a Cara, el periodista y escritor Ernesto Bisceglia fue muy crítico con la política turística de Salta y sostuvo que la provincia perdió competitividad frente a Jujuy por la falta de planificación, estrategia y relato.
“Jujuy nos ha invadido con su turismo”, afirmó Bisceglia, al señalar que la provincia vecina logró ordenar su oferta desde el Estado, a pesar de contar con menos recursos naturales e históricos que Salta. Como ejemplo, mencionó la fuerte presencia de la promoción turística jujeña incluso en el transporte público salteño y el creciente flujo de salteños que eligen viajar a Jujuy.
En ese sentido, remarcó que la diferencia no está en los paisajes sino en la planificación. “Uno entra a buscar la oferta turística de Jujuy y está perfectamente orquestada desde el gobierno: hoteles, hostales, circuitos y puntos de visita. Tienen muchísimo menos que nosotros, pero lo supieron organizar”, sostuvo. 
Bisceglia también puso en duda los datos oficiales sobre ocupación turística en Salta. Cuestionó, por ejemplo, cifras que hablan de altos niveles de ocupación en localidades donde no existe infraestructura formal para medirla. “Yo vivo en Vaqueros y no tenemos ni un hostal. Entonces, ¿cómo se mide una ocupación del 70%?”, se preguntó. 
El análisis se extendió a los Valles Calchaquíes, donde describió un marcado descenso de la actividad turística fuera de fechas puntuales. “Uno va un viernes a la noche y no hay nadie. Ni siquiera queda el movimiento que había antes”, señaló.
Para el periodista, el problema de fondo es la ausencia de una política turística sostenida. “No tenemos política, estamos dibujando en el aire”, resumió, y advirtió que Salta desperdicia un capital cultural, histórico y simbólico único en la región.
Finalmente, cuestionó la reducción de la cultura a festivales aislados, sin impacto duradero en las economías locales. “Termina el festival y lo único que queda son residuos. No hay derrame real ni estrategia para el resto del año”, concluyó, al reclamar una planificación que convierta al turismo en una verdadera política de Estado.