
APOLINARIO SARAVIA


"La UNSa es mi vida. Es el lugar donde estudié mi carrera y donde trabajo desde hace nueve años", expresó Manuel (nombre ficticio para proteger su identidad), un trabajador no docente de la Universidad Nacional de Salta, quien enfrenta un futuro incierto, ya que está a punto de perder su única fuente de trabajo.Su designación como personal transitorio en la universidad vence el 30 de noviembre y aún no ha podido regularizar su situación a través de un concurso.Según Manuel, unos 60 compañeros del Rectorado y otros 40 en las sedes de la UNSa están en la misma situación. Se presentaron reclamos legales y ante el Consejo Superior, pero aún no recibieron una solución.











